
Si has planteado una unidad didáctica para exponer ante el tribunal donde vas a usar la IA con el alumnado y será el eje temático principal de tu estrategia de exposición, este artículo no es para ti.
Por el contrario, si eres de los que piensas que, como sucede en el currículo derivado de la LOMLOE en el que la presencia de la IA es nula, como ocurre en los currículos de la Educación Infantil y Primaria, y casi nula como pasa en el de la ESO y el Bachillerato en donde su presencia suele ir asociada a la materia de Tecnología, entonces sigue leyendo.
La realidad es que, a día de hoy, no existen estudios concluyentes sobre el uso que el profesorado hace de la IA en las escuelas e institutos de nuestro país, pero podemos tener algunas evidencias sencillas que cada uno podemos sacar de nuestro desarrollo profesional como cuántos compañeros del Claustro utilizan la IA habitualmente o qué presencia tiene la IA en las reuniones de coordinación didáctica de un centro educativo o, directamente, en las tertulias e intercambios de experiencias docentes que se puedan realizar en conversaciones con nuestros compañeros.
La respuesta a estas evidencias es trasladable a los miembros del tribunal que, no debemos olvidar, son funcionarios de carrera en activo, que han estado ejerciendo durante el último curso escolar en un colegio o instituto y que, muy probablemente, vean que ellos mismos y sus compañeros usan más el navegador de Google que la IA para su actividad docente.
No obstante, en nuestra exposición, sobre todo al final, sí que podemos hacer referencia a la IA, ante la expectación de que desde distintos ámbitos se está trasladando de que la IA va, en cierto modo, a sustituir la labor del docente. Esto nos sirve también para abordar la parte emocional con el tribunal, resaltando la importancia del profesorado.
De ahí que, a continuación, te propongo cinco ejemplos que se pueden usar, a modo de analogía, para referirnos a la IA durante la exposición oral en la que queremos trasladar la idea de si la IA puede sustituir lo que acabamos de exponer:
Ejemplo n.º 1:
La IA es como una lavadora automática que todos tenemos en casa, en donde la programamos y esta se encarga de realizar el lavado de la ropa a la temperatura que queramos sin necesidad de intervenir nosotros, pero ¿qué sucede cuando no ha quitado la mancha de una camisa? Pues que, en muchas ocasiones, tenemos que lavarla a mano.
Ejemplo n.º 2:
La IA es como la Roomba/el Conga que se encarga de barrer el suelo de casa sin necesidad de una intervención directa por nuestra parte, pero ¿qué sucede cuando una de las esquinas no ha recogido el polvo acumulado? Pues que somos nosotros los que tenemos que manejar la escoba y el recogedor para llegar donde la IA con la que están dotados estos apartados no llega.
Ejemplo n.º 3:
La IA es como la Thermomix que pueden programar la receta que quiere que te cocine para que combine los ingredientes sin necesidad de intervenir nosotros directamente, pero ¿qué sucede cuando a la comida le falta sal y pimienta? Pues que, la máquina no le echa por sí sola y somos nosotros los que que tenemos que salpimentar a nuestro gusto.
Ejemplo n.º 4:
La IA es como el asistente de voz «Alexa» que podemos interactuar para que nos ponga la emisora de radio que queremos escuchar, pero ¿qué sucede cuando alguna emisora local no la sintoniza? Pues que tenemos que acudir a nuestro aparato de reproducción para sintonizar, a manos, la frecuencia en la que esta se encuentra y poder escuchar nuestro programa local favorito.
Ejemplo n.º 5:
La IA es como un horno de cocina inteligente en el que metemos el asado y ajusta el tiempo y la temperatura de cocción según el tipo de comida para asegurarnos resultados óptimos, pero ¿qué sucede cuando observamos que se está quedando seco? Pues que tenemos que añadirle agua o aceite o vino para que no se reseque y salga a nuestro gusto.
Estas analogías requieren de un cierre que genere un impacto en el tribunal referido a la importancia de la labor que desempeñan en las aulas. Un ejemplo combinable con las analogías anteriores sería el siguiente:
Desconocemos qué sucederá con la IA en las aulas, pero vaticino que nada podrá sustituir la labor que hacemos los docentes porque la IA analizar datos y personalizar el aprendizaje, pero nada puede sustituir a la empatía, la comprensión y la conexión emocional que todos nosotros ofrecemos a nuestros alumnos.
La IA puede servir como guía para el conocimiento, pero nunca podrá reemplazar la chispa que el docente enciende para propiciar la curiosidad y el interés por aprender por parte del alumno.
Por todo ello, a medida que la IA avanza, nuestra labor se hace más esencial que nunca porque la Educación no es solo transmitir conocimientos y adquirir habilidades, sino formar a seres humanos para que sean buenas personas y hacer de este mundo, un lugar mejor.
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