
La educación cambia al ritmo de la sociedad y, en la actualidad, pocos ámbitos avanzan tan rápido como el digital. Conscientes de ello, la Región de Murcia ha aprobado la Orden de 8 de septiembre de 2025, publicada en el BORM el día 11, que regula el desarrollo de la estrategia digital en los centros docentes no universitarios sostenidos con fondos públicos y crea el Sello de Calidad Digital LIBRE.
Esta normativa no es una instrucción menor ni un mero recordatorio sobre el uso de dispositivos en el aula. Se trata de un marco legal que va a marcar un antes y un después en la organización de los centros y en la práctica docente. Y, además, tiene una repercusión directa en quienes se están preparando las oposiciones: los tribunales valorarán con atención cómo se integra esta estrategia digital en la programación didáctica.
Una estrategia digital con impacto en la vida del centro
La Orden establece que todos los centros deberán contar con un Plan Digital de Centro integrado en el Proyecto Educativo. Este documento será público, flexible, revisable y deberá reflejar la visión compartida de la comunidad educativa. En él se concretarán objetivos, acciones, indicadores de logro e itinerarios formativos para el profesorado, convirtiéndose en una guía fundamental para el trabajo diario.
El texto normativo fija principios claros: la innovación responsable, la equidad en el acceso a la tecnología, la seguridad digital y la mejora de los procesos de enseñanza y aprendizaje. Todo ello con una finalidad evidente: garantizar un uso pedagógico, ético y seguro de las tecnologías en las aulas.
El alumnado, desde Infantil hasta Bachillerato y Formación Profesional, irá adquiriendo progresivamente destrezas digitales. Desde la familiarización con pizarras digitales y cuentos interactivos en Infantil, hasta la programación, la robótica educativa o el uso crítico de la inteligencia artificial en etapas superiores.
Bienestar digital y limitación del tiempo de uso
Uno de los aspectos novedosos es que se regulan los tiempos máximos de uso de dispositivos digitales: en Primaria, no más de una hora diaria; en Secundaria, un máximo de dos. Estas limitaciones buscan equilibrar la tecnología con actividades no digitales, reforzando la importancia de la escritura manual, el cálculo mental y otras habilidades básicas.
Se trata de una decisión que responde a investigaciones sobre el impacto del uso excesivo de pantallas en la concentración, el rendimiento académico y la salud. El objetivo es integrar la tecnología como un recurso valioso, pero sin convertirla en el único soporte de la enseñanza.
Además, los centros deberán incluir en sus documentos institucionales medidas para promover la convivencia y el bienestar digital, trabajando con alumnado y familias para garantizar un uso equilibrado y responsable de los dispositivos.
Inteligencia artificial y protección de datos
La Orden dedica varios artículos a la inteligencia artificial (IA). Se establecen criterios para su uso pedagógico y se subraya que las decisiones críticas que afecten al aprendizaje deberán estar siempre supervisadas por un docente. También se incluyen orientaciones específicas para cada etapa educativa, con actividades progresivas que van desde la comprensión básica en Primaria hasta proyectos de programación y reflexión ética en Secundaria y Bachillerato.
Asimismo, se refuerza la importancia de la protección de datos personales y la privacidad, siguiendo tanto la normativa española como la europea. Los centros deberán aplicar protocolos de ciberseguridad, formar a la comunidad educativa y evaluar de manera continua el impacto de las tecnologías en la enseñanza.
El Sello de Calidad Digital LIBRE
Como incentivo, la Consejería ha creado el Sello de Calidad Digital LIBRE, un reconocimiento oficial que podrán obtener los centros que destaquen por integrar de manera ética, segura y pedagógica las tecnologías. Este sello tendrá una vigencia de tres años y exigirá la presentación de una memoria justificativa.
Implicaciones para la oposición
Para quienes se están preparando la oposición docente, esta normativa es especialmente relevante. No basta con mencionar las TIC en la programación didáctica: será necesario demostrar un conocimiento preciso de la estrategia digital y de cómo integrarla de manera coherente en las unidades didácticas.
Los tribunales buscarán propuestas que no se limiten a usar tabletas o pizarras digitales, sino que reflejen un enfoque equilibrado, consciente de las limitaciones de tiempo, la importancia del bienestar digital y la integración progresiva de competencias. Igualmente, será un valor añadido demostrar cómo la programación incorpora la inteligencia artificial de forma crítica y responsable.
En definitiva, estamos ante una norma novedosa que consolida lo avanzado en digitalización educativa y que abre un nuevo escenario para la enseñanza. Una regulación que los centros deberán incorporar en su día a día y que los opositores no pueden pasar por alto, porque marcará el guion de cómo se entiende la relación entre enseñanza y tecnología en los próximos años.
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