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Los descriptores operativos no tienen que estar todos en cada unidad didáctica

17 de octubre de 2026

Hay una tabla que se repite en muchas programaciones didácticas que leo, tanto en las de los centros como en las que preparan los opositores. En una columna aparece la competencia específica; en la siguiente, todos los descriptores operativos que el currículo le asocia; y esa misma tabla se copia, sin cambiar una coma, en cada una de las unidades didácticas o situaciones de aprendizaje, según el caso, en las que se trabaja esa competencia. Ocho descriptores en la primera unidad, los mismos ocho en la segunda y otra vez los ocho en la tercera. Como si el currículo obligara a ello. No lo hace.

Lo digo con esta claridad porque llevo muchos años revisando programaciones, y esta es una de esas inercias que nadie cuestiona. La mayoría cree que, si el currículo oficial vincula una competencia específica con determinados descriptores operativos del perfil de salida, cualquier unidad que aborde esa competencia tiene que desarrollarlos todos. Es una lectura comprensible, pero no tiene respaldo normativo.

El Real Decreto 217/2022, de 29 de marzo, define el Perfil de salida como el conjunto de competencias clave que el alumnado debe haber adquirido al finalizar la enseñanza básica. Los descriptores operativos concretan el grado de adquisición esperado en ese momento final, no en cada unidad. Por eso, cuando el anexo II recoge, para cada materia, con qué descriptores se conecta cada competencia específica, está estableciendo un mapa de relaciones para toda la materia y toda la etapa. Esto mismo se reproduce en todos los currículos sean de la ESO o de Educación Primaria, es indiferente. No está fijando lo que debe aparecer en cada unidad de programación. Ni el Real Decreto ni los decretos autonómicos que lo desarrollan contienen un precepto que exija trabajar todos los descriptores vinculados cada vez que se trabaja la competencia. Lo que sí exigen es que la programación didáctica, en su conjunto, garantice el desarrollo de las competencias. Cómo se distribuye ese desarrollo es una decisión pedagógica del docente. Ya hablé en este blog de la utilidad de los descriptores operativos y de la conexión entre competencias específicas y descriptores. Esto es la consecuencia práctica de ambas ideas.

Veámoslo con un ejemplo. En la materia de Inglés, la competencia específica 1 dice: «Comprender e interpretar el sentido general y los detalles más relevantes de textos expresados de forma clara y en la lengua estándar, buscando fuentes fiables y haciendo uso de estrategias como la inferencia de significados, para responder a necesidades comunicativas concretas». El Real Decreto la conecta con ocho descriptores: CCL2, CCL3, CP1, CP2, STEM1, CD1, CPSAA5 y CCEC2. Hay quien, al ver STEM1 en una materia de lengua extranjera, se queda sin saber qué hacer con él, y lo resuelve copiándolo en todas las unidades sin que ninguna actividad lo trabaje de verdad. Es justo lo contrario de lo que conviene hacer.

Imaginemos una unidad didáctica de 1.º de ESO titulada Let’s plan our school trip! y, dentro de ella, esta actividad de aprendizaje:

En parejas, el alumnado localiza en internet las webs oficiales de dos zoológicos del Reino Unido. Comprueba que son las páginas oficiales y no portales de reventa, fijándose en el dominio, la fecha de actualización y los datos de contacto, y guarda los enlaces en el documento compartido del grupo indicando la fuente (CD1). A continuación, lee en inglés la información sobre horarios, tarifas y descuentos para grupos escolares, con ayuda de una ficha guiada, y extrae el sentido general y los datos relevantes infiriendo por el contexto el significado de las palabras que desconoce (CCL2). Después contrasta esos datos con los de una web de viajes y descarta la información desactualizada o contradictoria (CCL3). Con la información validada, calcula el coste total de la visita para 25 alumnos y 2 docentes aplicando los descuentos, compara las dos opciones y comprueba si se ajustan al presupuesto de 300 libras. Si no se ajustan, reformula la propuesta, por ejemplo reduciendo actividades o cambiando de franja horaria (STEM1). El resultado es una tabla comparativa que se entrega a la jefatura de actividades complementarias y extraescolares como propuesta del grupo. Se desarrolla en dos sesiones y se evalúa con una lista de control vinculada a los criterios de evaluación 1.1 y 1.2.

Fíjate en lo que hace cada parte. CD1 se trabaja cuando el alumno busca en internet con criterios de validez y fiabilidad, archiva lo que encuentra y lo referencia. CCL2 aparece cuando comprende e interpreta un texto real para usarlo con una finalidad. CCL3 se moviliza cuando contrasta fuentes y decide cuál es fiable. Y STEM1, el que tanto desconcierta en Inglés, aparece de forma natural: el alumno elige una estrategia para resolver un problema, calcula, analiza críticamente si la solución es válida y reformula el procedimiento si no lo es. Son las acciones que describe ese descriptor. Además, el criterio 1.2 incluye expresamente buscar y seleccionar información, de modo que la actividad no fuerza nada: se apoya en lo que el propio currículo establece.

¿Y los otros cuatro? CP2, CPSAA5 y CCEC2 no están en esta actividad ni falta que hace. CCEC2 tendrá su sitio en una unidad en la que el alumnado lea y analice una manifestación cultural del mundo anglosajón. CPSAA5 aparecerá cuando se trabaje la autoevaluación y el aprendizaje a partir de los errores, por ejemplo con un diario de aprendizaje. CP2 se desarrollará cuando el alumnado compare cognados y transfiera estrategias entre el castellano y el inglés. Alguien podría objetar que, al leer en inglés, ya se activa CP1. Es razonable, pero que algo esté presente de fondo no significa que la actividad esté diseñada y evaluada para desarrollarlo. El descriptor que se incluye en una unidad es el que se trabaja de forma intencionada y del que se recogen evidencias, no el que se menciona en una tabla.

Me gusta compararlo con un menú semanal equilibrado. Nadie exige que cada plato contenga todos los nutrientes. Lo que importa es que, al final de la semana, la dieta haya sido completa. Si intentas meterlos todos en cada comida, acabas con platos imposibles. Con los descriptores operativos pasa lo mismo: el equilibrio se busca en la programación didáctica, no en cada unidad, y una unidad que pretende abarcarlo todo acaba sin trabajar a fondo nada.

Y si estás preparando la oposición, ten presente que el tribunal lo nota. Una unidad didáctica que enumera ocho descriptores y luego plantea actividades en las que no se reconoce ninguno transmite que se ha copiado el currículo sin entenderlo. Una unidad que selecciona los descriptores que de verdad trabaja, y lo demuestra en sus actividades, transmite exactamente lo contrario. Es lo que explicamos en la preparación de las especialidades en las que tenemos grupos de preparación de la oposición.

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