
Lo más probable que suceda en una oposición es no estar conforme con la calificación obtenida porque, en el fondo, todo aspirante desea conseguir la plaza y no tener que volver a pasar otra vez por este duro proceso. Cada uno lo vive a su manera y aunque la situación no es la misma para quien no ha superado la primera prueba, la disconformidad suele ser más o menos similar. De poco sirve, como ha sucedido este año en la mayoría de especialidades y de comunidades autónomas, que el número de aspirantes que han superado la primera prueba haya sido significativamente inferior. Cada opositor y opositora lo vive de forma particular.
Tendemos a pensar que superando la primera prueba todo está hecho, como si la segunda no tuviese su complejidad y diversidad de criterio del tribunal. Reflejo de ello son las calificaciones que se producen y que, aunque estadísticamente es mucho mayor el porcentaje de aspirantes que la superan, las calificaciones, al menos en los cuerpos docentes diferentes al de maestros, siempre son sensiblemente inferiores. Es como sí esta prueba tuviese un nivel de exigencia mayor según el cuerpo docente por el que se opta.
En cualquier caso, poco se habla de la sensación que sufre el aspirante que habiendo aprobado la fase de oposición no ha conseguido obtener la nota que tenía dentro de sus expectativas. Ya no para entrar en número de conseguir plaza, pues esta depende de la fase de concurso que es definitoria, sino en conseguir esa calificación en las dos pruebas de la fase de oposición con la que sentirse satisfecho por el trabajo realizado.
En estas situaciones se llega a pensar incluso que qué se podría hacer para mejorar la calificación y si realmente su rendimiento en la oposición hay que valorarlo conforme la puntuación obtenida. La realidad es que hay que desligar esa idea porque la obtención de la nota depende de varios factores y entre ellos el criterio del tribunal. De hecho, una misma prueba valorada en otra oposición, incluso en la misma oposición en otro tribunal puede tener una calificación diferente. Hace ya veinte años pude comprobarlo con una opositora al Cuerpo de Profesores de Enseñanza Secundaria, de la especialidad de Educación Física, que se presentó en Murcia y en la Comunidad Valenciana en la que en el sorteo salió el mismo tema. En Murcia suspendió holgadamente y en la Comunidad Valenciana superó los 9 puntos, llegando a obtener plaza en aquella comunidad autónoma.
Esto no es una novedad porque el propio sistema reconoce esa subjetividad cuando recoge que las calificaciones que superan la diferencia de tres puntos entre dos miembros de tribunal se anulan procediéndose a realizar la media entre el resto de miembros.
¿Qué quiero decir con esto?
Que el análisis que cada aspirante realice de la oposición tiene que hacerlo siempre en el contexto de la oposición y no comparativamente con otras, ni con otros tribunales. Analizar con perspectiva de que incluso en oposiciones complicadas donde tan pocos aspirantes han conseguido superar la primera prueba, superar esta y llegar hasta el final hay que ponerlo en valor que no es otro que reconocer que uno domina el procedimiento selectivo y que más pronto que tarde esa experiencia acumulada terminará en plaza.
26 de julio de 2026
Te lo voy a decir claro, aunque sea yo quien pierda con ello: no empieces en septiembre. Sé perfectamente lo que tocaría escribir aquí. Preparo oposiciones, vivo de que haya alumnos matriculados, y el mensaje que más vende en estas fechas es el de la urgencia. «Septiembre es el mejor momento para arrancar». «Quien empieza […]
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