
La reintroducción de la prueba de la entrega y defensa de una programación didáctica en las oposiciones de ingreso a los cuerpos docentes conlleva volver a plantearse cómo debe ser la programación ideal desde la perspectiva de lo que puedan esperar los tribunales.
Es importante recordar que los tribunales están sujetos a los criterios de valoración publicados, los cuales se ajustan a lo que establecido en la convocatoria. Estos criterios guían su actuación, pero el opositor debe aspirar a presentar un documento que, en mi opinión, combine tres elementos fundamentales: cumplimiento de la normativa vigente, la innovación didáctica en el planteamiento y el carácter pragmático.
El cumplimiento de la normativa viene determinado desde una doble perspectiva: la que se recoge en la propia convocatoria que suele incluir los apartados mínimos que debe contemplar el documento y la que se recoge en la legislación regulatoria de las programaciones didácticas que, generalmente, no suele coincidir en su totalidad con lo que se recoge en la convocatoria de oposición.
La innovación didáctica viene de la concreción de la propuesta pedagógica y didáctica que cada aspirante realice en la secuencia temporal de las unidades didácticas o situaciones de aprendizaje, según el caso, del planteamiento metodológico vinculado al aprendizaje competencial, la concreción de la evaluación formativa y las medidas de atención a la diversidad. Todo ello con una presentación que resulte llamativa para el tribunal, pero sin estridencias que se alejen de la legislación vigente.
El carácter pragmático que, a mi modo de ver, considero el más importante porque se trata de no presentar un documento con exceso de «literatura pedagógica», sino que aborde el tratamiento de los apartados de una forma directa y escueta que deje bien claro qué se pretende transmitir y qué se quiere trasladar en la propuesta didáctica de la programación. En otras palabras, que el tribunal cuando vea la programación le genere la necesidad de pedírsela al opositor para usarla como modelo en la programación didáctica que tendrá que elaborar el curso siguiente.
Estos tres elementos son esenciales y no tanto el curso ideal en el que elaborar la programación didáctica por aquello de pensar que la mayoría de opositores no suelen seleccionar un determinado nivel por las mismas razones que se le suele dar a cuál es el mejor tema para realizar el examen.
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